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Estimulación vestibular

Estándar

El sistema vestibular regula el sentido del movimiento y del equilibrio, es lo que nos permite situar nuestro cuerpo en el espacio, sus desplazamientos y los de nuestro entorno.

El sistema vestibular

El sistema vestibular tiene como objeto estabilizar la escena visual durante un movimiento y/o desplazamiento de la cabeza y/o desplazamiento del cuerpo. Si el ojo usara solamente sus movimientos propios sin información vestibular, tendríamos durante la marcha un síntoma llamado oscilopcia : el paisaje circundante sería borroso o se movería en función de la frecuencia del paso. El sistema vestibular, cuyos receptores están situados en el oído interno, permite por su actividad sobre el ojo conservar una imagen estable sobre la retina.
Esta estabilidad de la mirada es una clave del equilibrio. Además, el sistema vestibular permite la orientación anticipadora de la mirada : la mirada está orientada hacia la dirección de nuestro desplazamiento antes de que el resto del cuerpo se oriente.
Cualquier anomalía del sistema vestibular tiene una repercusión importante, perturba el funcionamiento habitual; se produce un ataque de nervios y el cerebro se pone en alerta. La acción y el movimiento se vuelven conscientes, lo que consume una gran energía e impone un enfoque cuidadoso.
Parece que los movimientos rotativos, los balanceos y remolinos aportan una gran estimulación vestibular al cerebro, ayudándolo así a mejorar la organización y tratar las informaciones sensoriales, contribuyendo así al equilibrio.

La estimulación vestibular en casa

Esta estimulación nos recuerda experiencias motrices familiares tales como las modificaciones de posturas en el espacio, las meceduras rítmicas, las rotaciones, los balanceos, etc.

Algunos ejemplos :

  • El niño está acostado boca arriba en una alfombra, le ponemos a hacer pequeños balanceos alrededor del eje longitudinal del cuerpo.
  • El niño está colocado en una peonza gigante. En esta cuenca, en forma de cono, está colocado en toda seguridad. Puede experimentar movimientos de balanceo de delante hacia atrás. Puede también él mismo dar impulsos para obtener un balanceo. De manera general, se aconseja acompañar el niño en el movimiento. ¡Este último, asegurado por tu presencia y también por el contacto con la peonza, disfrutará de la experiencia!
  • Sentado sobre el rollo con el niño, lo acompañamos dando pequeños impulsos para permitir un balanceo lateral, controlando su cuerpo. El rollo permite también trabajar en distintas posturas por ejemplo sobre la barriga.
  • El niño está sentado en una pelota : esta estimulación es particularmente adecuada para los niños que tienen un cierto control de la cabeza y del tronco. Permite también la adquisición, para los niños en vía de aprendizaje, de este control. El adulto ejercita algunos movimientos laterales sobre la pelota, el niño busca el equilibrio (cambiando sus apoyos) y siente el movimiento.
  • La hamaca : permite una postura ligeramente encorvada, postura bien adoptada por los niños. Sus balanceos tranquilizan el niño cuando está nervioso. Permite bajo control de un adulto variar los movimientos; los balanceos pueden ser rápidos, lentos o rotativos. Estos movimientos acostumbran al niño a moverse con sus propios medios físicos.
  • Un disco flotador en el agua, permite trabajar el equilibrio experimentando nuevas sensaciones.
  • La cama columpio permite un balanceo con suavidad.